lunes, 30 de abril de 2007

F(×)

Las ovejas trasquiladas con podadoras
de césped, sangrando los errores ajenos,
gritan mudas como la niña de kindergarten,
cuando el hermanastro de su madre le quema el anito
a golpes bruscos con su tula ebria.
Los violoncellos azul púrpura lloran
escondidos detrás del telón majestuoso,
vilipendiados por las manos embarradas
que los atropellan obligadas, a punta de velas.
El saquito de té dietético suelta sus sobras
de suero paupérrimo, cansado de ser
estrujado e incendiado con agua potable.
Una y otra vez, un día cualquiera, hoy,
ayer y la semana que viene, siempre así,
engranajes de la época despiadada,
los perdedores de todas las guerras,
los locos tristes, los sin empresa y sin cariño,
adormecidos nos tocamos, avergonzados
con la palabra atrapada en las amígdalas,
con la certeza de nuestra razón prohibida.


(Marzo de 2006)

1 comentario:

Munhti dijo...

Ya te dije varias cosas, pero no está demás decir, que no dejes de regar aunque sean tus venas abiertas, las que lo hacen.

(Petición de lector)